Construir resiliencia financiera mediante habilidades prácticas
Nuestro programa se centra en lo esencial cuando el presupuesto se vuelve ajustado. Trabajarás escenarios reales, desarrollarás planes de contingencia viables y aprenderás a detectar riesgos financieros antes de que se conviertan en problemas. A partir de febrero de 2026 ofrecemos grupos reducidos, porque la atención individualizada da los mejores resultados.
Solicitar detalles del programaPreguntas que la gente realmente hace
Estos temas aparecen en todas nuestras conversaciones. Los hemos ordenado según la fase del proceso de decisión en la que te encuentres.
Antes de empezar
La mayoría quiere saber si esto encaja con su situación financiera actual. Trabajamos con particulares que gestionan su presupuesto doméstico, autónomos y cualquier persona que quiera tener sus finanzas bajo control. No se requieren conocimientos previos de finanzas, pero sí debes sentirte cómodo con hojas de cálculo y operaciones aritméticas básicas.
Durante el programa
Destinarás unas 6 horas semanales a materiales y ejercicios. Dos veces por semana hay talleres en vídeo donde se trabajan escenarios presupuestarios reales. Aquí prima la aplicación práctica sobre la teoría, y al final tendrás un plan de contingencia concreto para tus propias finanzas.
Tras finalizar
Mantendrás acceso permanente a los materiales. Muchos graduados participan en nuestros encuentros trimestrales para comentar nuevos retos financieros y actualizar estrategias. También estás invitado a los talleres mensuales de profundización en temas específicos de contingencia.
Nuestro enfoque de educación financiera
No vendemos productos de inversión ni prometemos libertad financiera. Este programa enseña habilidades prácticas para gestionar el dinero cuando las circunstancias vitales cambian de forma inesperada.
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Aprendizaje basado en la realidad
Cada ejercicio parte de casos reales de nuestra biblioteca de estudios. Trabajarás con restricciones presupuestarias reales, gastos imprevistos y fluctuaciones de ingresos que reflejan la vida cotidiana.
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Grupos reducidos
Limitamos las plazas a 18 personas para que recibas feedback significativo sobre tu trabajo. La planificación financiera es algo personal y necesitas tiempo para plantear preguntas concretas sobre tu situación sin sentirte apurado.
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Red de apoyo continuo
Al terminar pasas a formar parte de nuestra comunidad. Esto es clave porque los retos financieros evolucionan y contar con alguien con quien contrastar cuando surge un nuevo problema marca la diferencia.
Qué vas a hacer realmente
Así está estructurado el programa durante doce semanas. Cada fase se apoya en la anterior y al final dispondrás de un sistema completo de planes de contingencia para tus finanzas.
Fase fundacional
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1
Crear un panorama completo de tus finanzas actuales
Recopilarás todos tus ingresos, gastos, deudas y activos. Suele llevar más tiempo del que la gente espera, pero es la base de todo lo demás.
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2
Identificar puntos débiles
Analizaremos dónde tu economía es vulnerable: pérdida de empleo, gastos médicos, cambios de mercado y otras perturbaciones específicas de tu caso.
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3
Crear colchones básicos
Empezarás a construir reservas financieras con estrategias que se ajusten a tus ingresos reales. Nos centramos en enfoques prácticos, no en escenarios ideales que no funcionan para la mayoría.
Fase avanzada
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4
Planificación de escenarios
Trabajarás perturbaciones financieras realistas y diseñarás planes de respuesta. Probarás esos planes con distintos grados de gravedad y duración.
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5
Desarrollo de red de recursos
Crearás un listado de ayudas financieras de emergencia: desde prestaciones públicas hasta programas locales. Muchas personas las descubren demasiado tarde.
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6
Mantener tu sistema
Aprenderás a actualizar tus planes de contingencia según cambien tus circunstancias. La estabilidad financiera requiere mantenimiento continuo, no solo una configuración inicial.
Qué dicen los participantes
Opiniones reales de personas que han completado el programa
Lo viví en mis propias carnes cuando un contrato terminó inesperadamente. El plan de contingencia que elaboramos me permitió pasar tres meses con ingresos reducidos sin pánico. Lo que más me impactó fue darme cuenta de lo importante que es incorporar flexibilidad financiera en el presupuesto mensual en lugar de confiar en que “todo irá bien”.
El formato de grupo pequeño fue decisivo. Pude hacer preguntas específicas sobre las finanzas de mi negocio sin sentir que frenaba al resto. Los escenarios trabajados me han preparado mejor que cualquier libro o artículo. Cuando el mes pasado se nos estropearon los equipos, ya tenía un plan B listo.